¨Q¨ se presenta como una escenografía construida para un capítulo inacabado de una serie de televisión de ficción y misterio. El espacio de la galería es alterado para contener una narración perdida en el tiempo, las pinturas de la instalación se convierten en parte de una utilería que observa el vacío, un lugar que nunca será ocupado. La ficción vuelve a ser el punto de partida desde donde Alberto Lezaca construye su propuesta.
Para esta exposición Lezaca rompe estructuras que han sido estables en su trabajo; la imagen pictórica aborda nuevas formas de comportamiento, paisajes inusuales se contraponen a espacios interiores cargados de extrañeza.
Alberto Lezaca crea un collage a partir de diferentes lenguajes; en sus instalaciones cruza la pintura y las imágenes digitales, con temporalidades literarias y musicales. Su trabajo experimenta la realidad como una idea, una realidad que no es; su pintura ya no parece observar desde afuera las características del mundo que parece existir. En “Q” las pinturas ya no observan el mundo exterior, sino más bien, parecen especular sobre el mundo interior; la improvisación con el ruido interno que produce el esfuerzo de creer en la realidad. Es por esto que Lezaca es atraído por la especulación de las pseudociencias, de las parafísicas que hablan de energías desconocidas, de los cartoons y su física imposible, de las materias sin nombre que se comunican de mente a mente afuera del lenguaje.
“Q”. Todo parece lo que no es, es el nombre del capítulo perdido de la serie, al parecer sólo sobrevivieron austeros bocetos de la escenografía y extensas descripciones de las pinturas de utilería del set y los lugares en los que estuvo el personaje principal y el único relevante de la serie, todos los demás personajes parecen carecer de importancia.
Los esfuerzos para realizar la serie de televisión “Q” fueron delirantes; el primer capítulo debía contener los siete capítulos de la serie. Algunos bocetos muestran el tiempo absurdo dedicado a determinar el tiempo que necesitarían para planearlo y finalizarlo. Sólo aparece un fragmento con innumerables descripciones de la utilería y casi ninguna aclaración sobre el personaje principal, siempre presente en todos los minutos que se rodarían de “Q”.
Junto a los bocetos, aparece una página con un texto difuso con una descripción de alguien que al parecer, estuvo siguiendo los relatos sobre lo que pasó con “Q”.
—He estado en los siete lugares en los que ha estado el personaje principal. Nadie los visitó nunca, no es posible saber donde están.
Parece que él puede estar en varios de estos lugares a la vez. Parecen paisajes conocidos, pero tienen edificios extraños, no sé si de comunicación, de condensación o de entropía.
Estos descansan en una especie de frecuencia que se extiende por todo el campo.
Una estructura está bajo la superficie, otras interrumpen el horizonte, otras no las puedo describir; están contenidas, parecen extraños espacios conocidos, todos a la vez.
El personaje principal era telépata, pero no sé con quién o con qué se comunicaba. Todo se olvidó con el tiempo. El primer capítulo que contenía todos los capítulos de la serie “Q” se perdió. No sé si finalmente pudo ser terminado. Había unos cuantos otros personajes sin importancia, todos hipnotizados, como en esa película de casi finales del siglo pasado.
Para el capítulo, construirían una pequeña escenografía con varias pinturas de utilería, las pinturas que hablaban de “Q”.
El campo de frecuencias, tendrían que reconstruirlo en un sistema de video. Sólo quedó un dibujo de la proyección de una maqueta, un prototipo de la frecuencia, ese ruido inaudible y extraño que percibí en todos los lugares a los que fui—
Camila Corredor Echeverry


























